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sábado, 25 de junio de 2011

GLOBALIZACIÓN: CHINA COPIA EL MODELO DE OCCIDENTE

Estimado Lector:

Si estás leyendo este artículo, significa que he logrado conseguir tu atención. Estoy seguro que este artículo, aparecido en El Economista Digital, no te dejará indiferente.

Si en los últimos años los productos de los países ricos se fabricaban en China, Vietnam o India, ahora surgen nuevos países con mano de obra barata en Africa. Con una diferencia: esta vez son los chinos los que están descentralizando sus empresas.

 
Decenas de empresas chinas han desembarcado en Sudáfrica y otros países del continente africano en los últimos años atraídas por los costes de mano de obra, más baratos que en el gigante asiático. En África buscan una cosa: "hacer dinero".
Cada día, a las seis y media de la madrugada, cerca de seis mil trabajadores se dirigen al polígono industrial de Newcastle, al este del país, para trabajar en las 70 fábricas chinas asentadas en uno de los principales polos textiles de Sudáfrica.
Les esperan nueve horas de trabajo cosiendo, planchando, haciendo patrones, doblando prendas y embalando. Durante ese tiempo no podrán levantarse para ir al baño ni podrán comer, y todo ello por 7 siete euros al día.
Plantas de ensamblaje en Camerún, industrias plásticas en Nigeria, minas en Zimbabue, zapatos en Egipto, curtidos en Etiopía o fábricas de automoción y talleres textiles en Sudáfrica, son algunos de los negocios en el extranjero del gigante asiático.
Patrick Vundla, responsable del sindicato textil en Newcastle (Sactwu), tiene claro por qué la industria china se está trasladando a Sudáfrica: "Vienen porque obtienen mayor rentabilidad", asegura.

Los chinos cobran más

El salario mínimo en el país oriental ha aumentado un 22,8 por ciento en el último año, según la consultora Aon Hewitt, y el sueldo medio de un trabajador cualificado se sitúa en estos momentos en unos 2.159 euros al año (20.000 yuan) en las zonas más pobres y en 2.589 euros en las áreas de Shangai o Hong Kong.
Frente a las nuevas aspiraciones consumistas de la juventud china, el país asiático ha encontrado en el África subsahariana, una región que acapara los últimos puestos en desarrollo humano de la ONU, una masa laboral ávida de oportunidades de trabajo.
La mayor parte de las trabajadoras de los talleres de Newcastle no llegarán a cobrar más de 1.698 euros anuales, y su primer contrato no superará los 992 euros.
A las puertas del polígono industrial, las trabajadoras aseguran que sus patronos chinos no les pagan las vacaciones, no les dan una nómina y les descuentan de sus salarios los defectos de las prendas que han elaborado.

Difícil resistir

Zanele Sithole tiene 28 años. Vive en una casa de bloques de hormigón con tres habitaciones y sin baño, en un asentamiento improvisado a diez kilómetros del polígono industrial.
Trabaja en una fábrica china de Newcastle, cobra 800 rand al mes (82,6 euros), y con ese dinero debe mantener a once personas, en un país donde el kilo de arroz se paga a 80 céntimos de euro.
"Tengo que mantener a todos en la familia, mis padres son viejos, tengo que pagar el autobús de los niños y también comprar comida. Es muy difícil, es muy poco, tengo que pedir prestado para poder llegar a fin de mes", asegura Zanele.
Hace dos semanas, las autoridades sudafricanas cerraron cinco fábricas por no alcanzar el 70 por ciento del salario mínimo, que se sitúa en la industria textil de Newcastle en los 202 euros al mes.
"De las 70 fábricas chinas de Newcastle, prácticamente ninguna paga el sueldo mínimo, que es de 489 rand por semana (50,5 euros), y algunas están pagando 200 rand (20,6 euros)", explica el sindicalista Patrick Vundla.

Es lo que hay

Los empresarios chinos, en respuesta, amenazan con cerrar las fábricas y trasladarse a otros países de la región, como Mozambique, Lesoto o Suazilandia.
"Yo estoy aquí para hacer dinero, no cacahuetes", dice el encargado de un taller chino, que no quiere decir su nombre por miedo a perder el empleo.
Sus jefes están en la isla Mauricio, un paraíso fiscal a 800 kilómetros de Madagascar donde muchas de estas empresas tienen su base de operaciones.
"A Newscastle vienen (representantes gubernamentales) de todas partes de África: de Zimbabue, de Mozambique, de Madagascar, de Lesoto... Ofrecen (a los chinos) terreno gratis, un solar para que construyas la fábrica con cesión a cien años; pero ellos no se van a otros países africanos, porque en Sudáfrica hay una cosa que no hay allí: trabajadores cualificados", explica el encargado.
Vundla es consciente de que numerosos países buscan copiar el modelo sudafricano. "Nosotros no queremos cerrar las fábricas, pero creemos que nuestros trabajadores tienen derecho a ser tratados justamente".

jueves, 16 de junio de 2011

LA MODA INFANTIL ESPAÑOLA CAUTIVA A LOS ITALIANOS.

Por primera vez en su historia, el salón Pitti Bimbo de Florencia, que se celebra del 23 al 25 de junio, acogerá un desfile exclusivo de moda infantil española que convertirá durante un día a las marcas Bóboli, DC Kids, Barcarola, Mayoral, Rubio Kids y Tutto Piccolo en las grandes protagonistas del evento.
Las seis marcas son referentes internacionales en el sector de confección para niños al fusionar estilo, comodidad y diversión a la medida de los más pequeños. El desfile, que mostrará las propuestas para la primavera-verano 2012, estará inspirado en el tema “Liquid Joy” (Alegría Líquida). Así, los motivos que se van a utilizar recordarán a las fondos marinos, sumergiendo al público en los neocamuflajes de burbujas, las tendencias ecológicas retro-pop y el estilo surfista que, junto con el predominio de los colores ácidos, marcarán las tendencias de la próxima temporada.
Esta iniciativa ha sido posible gracias al Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), con la colaboración de la Oficina Económica y Comercial de España en Milán y la Asociación Española de Productos para la Infancia (ASEPRI).
Un mercado prioritario
Italia se ha consolidado en 2010 como el primer destino para la moda infantil de origen español, abarcando casi el 25% del total exportado, y el segundo con mayor presencia de empresas españolas del sector, según el último informe económico de Asepri.
Las ventas de moda infantil al mercado italiano crecieron un 33% respecto al año anterior, alcanzando una cifra superior a los 81 millones de euros. De hecho, casi el 70% de los exportadores españoles de moda infantil, lo hace al mercado italiano.
Globalmente, el 70% de las empresas consultadas por ASEPRI afirman haber incrementado sus exportaciones totales, confirmándose un incremento para este segmento de la moda del 36%.
Feria imprescindible
Pitti Bimbo, que llega a su 73ª edición con un espacio de 47.000 metros cuadrados, es una cita imprescindible para el sector. En el área expositiva, se darán cita, del 23 al 25 de junio, 31 empresas españolas de moda infantil en representación de un total de 38 marcas, que expondrán en el pabellón organizado por ASEPRI y el ICEX.
La presencia en este certamen es fundamental para la proyección internacional de las empresas españolas, cuyas colecciones están en el punto de mira de los compradores internacionales más importantes. Pitti Bimbo es el principal salón, por imagen y diseño de las propuestas, que tiene lugar en el continente europeo para este segmento de la moda. Año tras año ha ido consolidándose hasta convertirse en cita ineludible para las firmas de moda infantil.
En la edición pasada, el salón reunió a más de 11.000 compradores, de los cuales, el 37% procedían de mercados exteriores, principalmente España, Francia, Alemania, Rusia, Japón, Grecia, Turquía, y Estados Unidos.
Por otro lado, durante los días de desarrollo de la feria, y con objeto de reforzar su promoción internacional, 15 empresas de moda infantil y puericultura realizarán inserciones marquistas en algunas de las principales revistas de la moda infantil, como “Vogue Bambini”, “Bambini Collezioni”, “0-3 Baby World” o “Fashion Calendar”. Igualmente, en el marco de la feria, ASEPRI hará público su prestigioso catálogo de tendencias para la temporada primavera-verano 2012, bajo el título de “Liquid Joy”.

Fuente: ICEX

domingo, 5 de junio de 2011

PECULIARIDADES DEL MERCADO RUSO.

De acuerdo con un estudio sobre el clima económico realizado por un grupo de expertos, la burocracia y la corrupción son responsables de que los precios del sector inmobiliario ruso sean entre un 25% y un 30% más altos, repunte que se sitúa en el 15% para los productos alimentarios y en cerca del 10% en los servicios de telecomunicaciones.

En relación al sector inmobiliario, Rusia ha generado todo un sistema administrativo que proporciona ingresos legales a través de inspecciones y permisos. Muchas oficinas gubernamentales tienen “en su bolsillo” a empresas privadas que ejercen verdaderos monopolios a la hora de suministrar documentos y licencias. De esta manera, los procedimientos para la obtención de dichos permisos pueden, incluso, duplicar los costes de construcción, mientras que otras “acciones necesarias”, como pagos para reducir los trámites administrativos u otros desembolsos no oficiales puede llegar alcanzar cifras cercanas al 15% del coste total.

La construcción de un centro de IKEA en Samara es uno de los ejemplos más significativos. La cadena sueca comenzó la edificación en 2006 y todavía no ha conseguido todas las licencias de apertura necesarias. Se calcula que en vez del plan originario de inversión de 146 millones de dólares (102 millones de euros) que se había destinado a la construcción y puesta en funcionamiento de las instalaciones, la compañía sueca se ha visto forzada, hasta el momento, a desembolsar más del doble del presupuesto inicialmente previsto.

Dada la incertidumbre y los riesgos existentes, los empresarios se imponen plazos de recuperación de la inversión inicial que no superan los cuatro o cinco, obligando a los inversores a establecer precios más altos.